
¿Apadrinarían ustedes un corazón de palpitar horrísono? El oxígeno no llega por el sinuoso sendero aórtico y la compresión pulmonar te provoca la nulidad funcional de cada sentido. Ah, todo se vuelve psicodélico. Extrapolarización en todos los contextos.
El espejo y su mímeis, tú y tus intentos fatídicos de síntesis, que acaban en destintes. La euforia te transporta al País de las Maravillas, y te extravías. Resulta que, cuando te encuentras, eres tú en esencia; libre, limpia de cosas añadidas o mezcladas o superfluas.
Pero hace frío, ¡olvidaste el abrigo! Y para ti la poiquilotermia es un problema, así que compras un billete de vuelta.
Algún día te desquitarás del mundo, pero de momento esperamos hasta entonces (¡sine die!) sujetos a las condiciones de la promoción y prolongando una novela hipovolémica y esta ensimismación - que me resulta entre poética y patética.
