miércoles, 21 de enero de 2009

Cómo aprender a morir sin murmurar.




Te había imaginado leyendo. Luego me habrías soltado la mano y ya no me tocarías el pelo. Entiéndeme.
Yo escribo sin respetar los límites, sin pagar las aduanas. Sobre temas que debería prohibirme. Escribo mal, unas veces demasiado y otras no lo suficiente. Pero sería elogiar lo insípido no hacerlo, y callar lo que una ya no ignora, quemándole la lengua en el paladar y pesándole la pluma en la manos.
Campanilla se automedica y luego pasa lo que pasa. Vamos, niños perdidos, ¡dad palmadas si creéis en las hadas!

4 comentarios:

  1. El último párrafo es brutal. Tienes una maña para relatar algunas cosas que es digna de admirar, me gusta mucho.

    Un besito.

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  2. Deberías pasar más mañanas expulsadas, duplican tu inspiración.

    Genial Lisa, genial.

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  3. Para mí la locura es un imán.
    Y lo del corazón...puede ser que cambie,o no.Incluso que tú misma cambies,eso no se sabe.

    ¡Doy palmas!xD Me ha encantado tu soltura para escribir todas estas cosas..tienes una facilidad!
    Un beso

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