
Yo vivo en uno de esos bloques repletos de humanos.
Ojalá ardieran todas las torres, sus corazones, como pólvora, y fuegos artificiales.
Y el cielo quedaría surcado de rayas de colores, de almas, cada una con un matiz diferente de todas las tonalidades del arco iris.
Luego risas, explosiones, más tarde humo.
Sobreviven los amantes que se escondían juntos bajo las sábanas.
